NOTA (escrito originalmente en inglés como nota en mi perfil en Facebook)
No hay nada mas importante que el tema de la ausencia del Principio Femenino en nuestra sociedad. De su reconocimiento nacería un futuro realmente humano. Lo femenino da vida y luz, altura, profundidad y resonancia a la vida. Por esta razón es imperativo re-examinar las apariencias que pretenden aportar lo femenino en nuestro mundo, y estas empiezan por las imposiciones de un orden mundial moribundo. Las necesidades hoy son otras. Física, emocional, mental y espiritualmente, las diferencias entre los hombres y las mujeres son tan monumentales como sus carencias.
Tenemos que alcanzar a la raíz de la superficialidad, dureza, y artificialidad que dominan los sistemas de valores de nuestro tiempo. Esto sugiere un despertar que solo puede ser alcanzado por medio de la desprogramación, lo que supone la eliminación de todo lo que no sea la experiencia real, en este caso de la mujer.
Una mujer es “calidad”, no “forma”. El conocerse para ella representa un proceso muy diferente que para el hombre. Deberá explorarse como la facultad de percepción en vez de buscar propósito por medio de lo que percibe. Necesitará el apoyo de otras mujeres, el tipo de agrupación que valora la conciencia, el estar consciente, y sus efectos tangibles, en vez del intelecto, el hacer, y la continuidad.
El primer paso es CONOCERSE. Cuando la mujer conoce la cualidad y naturaleza del poder genuino, es una fuente de tremenda de ayuda en el mundo. Las soluciones aparecen cuando la cualidad y la perspectiva del buscador es clara y está posicionada éticamente en autenticidad. Esa característica que está ausente en nuestro mundo y que solo la mujer puede aportar – su marca registrada de influencia poderosa y afectiva.


